Desde causa hasta chaufa: aprende a preparar 3 potajes con quinua




| 1 k (2.4 lb) de cabrito, en trozos |
| 2 tazas de chicha de jora ** |
| 3 cebollas de rabo, picadas (se puede reemplazar por cebolla roja) |
| 3 ajíes amarillos frescos, sin venas ni semillas, picados |
| 1/2 taza de culantro, picado |
| Aceite vegetal, la cantidad necesaria |
| 1 cucharada de ajo molido |
| Ají panca molido, al gusto |
| 1 cucharadita de orégano |
| Sal |
| Pimienta |
Limpiar bien los trozos de cabrito, eliminando la mayor cantidad de grasa posible. Verter en un recipiente la chicha de jora, sal, pimienta y los trozos de cabrito. Macerar durante 2 horas aproximadamente. Echar aceite en una olla y cuando esté caliente agregar el ajo, el ají panca y el orégano y cocinar unos minutos a fuego medio. Probar el picante y agregar más ají si se desea. Agregar el líquido de la maceración, culantro, ají amarillo, y la cebolla. Mezclar todo. Secar los trozos de cabrito y dorarlos a fuego alto en una sartén con poco aceite para sellar la carne rápidamente. A medida que se van dorando colocarlos en la olla con los demás ingredientes. Dar un hervor y luego bajar el fuego para que se cocine lentamente, tapado y sin hervir por 2 horas aproximadamente. Cocinar hasta que el cabrito esté muy tierno. Chequear la sazón. Si es necesario agregar más agua para evitar que se seque. Agregar unas gotas de limón al final de la cocción. Acompañar con arroz blanco y yuca cocida. Algunas personas acostumbran acompañarlo con frejol panamito. ** La chicha de jora se obtiene en los mercados. Si no fuera posible conseguirla, preparar la receta con cerveza. Receta enviada por la Sra. Dora Betty Butrón de Ñique de la ciudad de Trujillo 6 personas |
Dentro de lo comestible y placentero, hay algo que sencillo de hacer y que le suele gustar a todo el mundo: los huevos fritos

Madrid (EFE). Freír, dice el Diccionario de la Real Academia Española, consiste en “hacer que un alimento crudo esté en disposición de poderse comer, teniéndolo el tiempo necesario en aceite o grasa hirviendo”.
Aceite o grasa hirviendo… Bueno, desde este lado del charco, desde un país olivarero como España, qué les vamos a decir: aceite. Y, acá, decir aceite es decir “de oliva” y, a poder ser, “virgen”. Por supuesto, pueden ustedes freír huevos en otros aceites: soya, girasol, maíz… pero usen aceite, no grasas animales.
Fría los huevos usted mismo. Anímese: no es tan fácil como se da a entender, pero tampoco requiere un máster en cocina adriática ni un doctorado en frituras.
Saque de la heladera los huevos que vaya a usar, y páselos por agua. Elija una sartén, mejor honda y de poco diámetro. Llévela al fuego y póngale el aceite elegido. Sin miedo, sin tacañería: sea generoso. Cuando el aceite esté bien caliente, dispóngase a proceder.
Casque un huevo contra el borde de un plato, nunca contra el de la sartén. Déjelo caer en el aceite desde lo más cerca que pueda. No haga nada más: solo mire y espere. Hay gente que rocía con aceite la yema: si la quiere prácticamente líquida, para mojar, ni se le ocurra hacerlo.
Espere a que en los bordes de la clara vayan apreciando -por debajo- un tono ligeramente tostado, mientras que esos mismos bordes se forma lo que llamamos “puntilla”. En ese momento, requiera una espumadera, y retire con ella el huevo, dejando escurrir el aceite. Luego, otro huevo. Mejor uno cada vez, aunque la tentación de hacerlos por pares es casi invencible.
Y ahí tiene usted un huevo frito como es debido. A partir de ahí, arroz blanco,tomate, papas fritas, chorizo, tocino … lo que a usted más le apetezca en cada momento. Imprescindible, eso sí, un buen pan. Para mojar. Porque no hay salsa en el mundo como la yema de huevo.